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Ilustración editorial sobre apego y pareja
Vínculos y pareja

Apego y pareja: esto es lo que encontramos investigando

Artículo · 10 min de lectura

Qué relación tiene el apego con la comunicación, la regulación emocional y la satisfacción en pareja, y qué no permite concluir la evidencia.

Respuesta corta

Los estudios sobre apego y relaciones de pareja encuentran asociaciones —no causas únicas— entre el estilo de apego de una persona y variables como la regulación emocional, la satisfacción con la relación y la asertividad. Investigaciones recientes en población hispanohablante muestran que el apego seguro tiende a relacionarse con estrategias de regulación más favorables y mayor satisfacción de pareja [B], y que niveles más bajos de apego ansioso y evitativo se relacionan con mayor asertividad [B]. Esto no significa que un estilo de apego determine el destino de una relación, ni que explique por sí solo comportamientos como los celos o la permanencia en un vínculo violento. El apego es una variable relacionada con la experiencia del vínculo, no un diagnóstico ni una sentencia.

Resumen en 5 puntos

1. El estilo de apego puede relacionarse con la manera en que una persona busca cercanía, expresa necesidades y afronta el conflicto dentro de una pareja [B].

2. En algunos estudios, el apego seguro se asocia con estrategias de regulación emocional más favorables y mayor satisfacción con la relación [B].

3. Los estilos de apego inseguros pueden relacionarse con ciertas dificultades de comunicación o regulación, pero no determinan por sí solos el funcionamiento de una relación [B].

4. El apego también se ha estudiado en relación con la asertividad, la sexualidad y distintos tipos de vínculos afectivos [B].

5. Ningún estudio disponible permite afirmar que un estilo de apego cause, explique o justifique la violencia dentro de una relación [B].

Desarrollo narrativo

¿qué encontramos investigando?

La teoría del apego nació de la observación de vínculos entre bebés y figuras cuidadoras, y con el tiempo distintos equipos de investigación exploraron si patrones similares podían observarse en relaciones significativas de la vida adulta, incluida la pareja. Hoy, ese campo de estudio ya no pregunta solamente "¿qué estilo de apego tiene una persona?"; también busca relacionarlo con comunicación, regulación emocional, satisfacción, sexualidad y resolución de conflictos [B].

Lo que muestra la evidencia

Regulación emocional y satisfacción. Un estudio con población adulta encontró que las personas con estilos de apego inseguros mostraban estrategias de regulación emocional menos favorables y menor satisfacción de pareja, mientras que el apego seguro se relacionaba con estrategias más favorables [B: Joulins Moyá y Trucharte Martínez, 2024].

Asertividad. Una investigación con 200 universitarios mexicanos (100 hombres, 100 mujeres) en relación de pareja encontró una correlación positiva entre mayor asertividad y niveles más bajos de apego ansioso y evitativo. El mismo estudio observó que los hombres de la muestra mostraban mayor apego evitativo que las mujeres [B: Hernández Romero et al., 2025].

Etapa de vida. Una investigación con 200 personas comparó adultez temprana y adultez media: entre los adultos jóvenes predominó el apego seguro, mientras que en la adultez media prevaleció el apego ansioso. No se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres en esta muestra [B: Pérez-Aranda et al., 2019].

Sexualidad y salud sexual. Un estudio con 119 personas en vínculos de "amigos con beneficios" encontró que el apego seguro fue el estilo predominante, aunque las mujeres mostraron más rasgos de apego temeroso. La misma investigación reportó que cerca del 30 % de los participantes no usó preservativo en algún encuentro y que el consumo de alcohol era frecuente en este tipo de vínculo [B: García Serrán y Soriano Ayala, 2016].

Neurociencia del vínculo. La evidencia de neuroimagen describe la participación de circuitos de recompensa (área tegmental ventral, núcleo accumbens), sistemas relacionados con el estrés (cortisol, norepinefrina) durante el enamoramiento, y mecanismos neuroendocrinos de vinculación (oxitocina, vasopresina) a medida que una relación se consolida [B: Seshadri, 2016; Florin Christensen y Ceberio, 2025; de Boer, van Buel y Ter Horst, 2012]. Esto ayuda a entender mecanismos asociados al vínculo; no determina cómo debe funcionar una relación específica.

El debate: lo que la evidencia no permite afirmar

Ninguno de estos estudios permite decir que el apego "explica" por sí solo un

comportamiento individual. Son investigaciones correlacionales, con muestras específicas (universitarios de una región, personas que acudieron a una fundación, etc.), por lo que sus resultados describen patrones en esas poblaciones y no reglas universales.

Apego y violencia de pareja: una distinción necesaria

Un estudio cualitativo con 28 mujeres víctimas de violencia de pareja en una fundación de Riobamba, Ecuador, encontró que el estilo predominante en esa muestra fue el huidizo- temeroso, seguido del huidizo-alejado y el preocupado; el estilo seguro apareció con muy baja frecuencia [B: Polit Cadena y Proaño Echeverría, 2021]. Esto describe una muestra puntual y no demuestra que el apego cause la violencia ni que explique por qué alguien permanece en una relación así. La responsabilidad de una conducta violenta pertenece a quien la ejerce, no al estilo de apego de quien la recibe.

Mitos frecuentes

"Si tengo apego ansioso, mis relaciones están destinadas a fracasar" → No. El apego se relaciona con ciertas tendencias, no con un resultado fijo; las habilidades de comunicación pueden desarrollarse.

"Las personas evitativas no quieren relaciones serias" → No necesariamente; la evitación puede relacionarse con incomodidad ante la cercanía, sin que eso indique qué tipo de relación desea alguien.

"Los celos son una forma de apego" → No. Los celos son una experiencia emocional compleja que puede relacionarse con varios factores, pero no equivalen a un estilo de apego.

"Si alguien permanece en una relación violenta es por su apego ansioso" → No. Es una explicación reduccionista; la permanencia en una relación violenta puede relacionarse con múltiples factores psicológicos, económicos, familiares y de seguridad.

Temas relacionados

Regulación emocional · Asertividad · Comunicación de pareja · Intimidad · Autonomía · Salud sexual · Violencia de pareja

Vida cotidiana (Lima)

Mariana y Diego llevan dos años juntos y viven en distritos distintos: ella en Los Olivos, él en San Borja. Entre el tráfico de Lima y los horarios de trabajo, a veces pasan uno o dos días sin verse y se comunican por WhatsApp.

Una noche, Mariana ve que su mensaje quedó en "visto" durante horas. Piensa: "Seguro ya no le importa", revisa el chat varias veces y siente que no puede concentrarse en nada más hasta que Diego responde.

Cuando por fin habla con él, Diego cuenta que estuvo atrapado en una reunión que se extendió y después se quedó dormido en el bus de regreso por Javier Prado. No hubo ninguna señal de distancia intencional: fue una tarde particularmente pesada.

Este tipo de situación —común en cualquier ciudad con jornadas largas y trayectos extensos— puede activar una búsqueda intensa de seguridad ante la incertidumbre. No permite, por sí sola, determinar el estilo de apego de nadie; sí puede ser una oportunidad para conversar sobre qué necesita cada persona cuando aparece el silencio, y cómo comunicarlo antes de interpretarlo como rechazo.

Señales de ayuda y preguntas frecuentes

¿cuándo puede ayudar buscar apoyo profesional?

Puede resultar útil conversarlo con un profesional cuando aparecen, de forma recurrente y con malestar significativo:

miedo constante al abandono,

necesidad persistente de confirmación,

dificultad extrema para confiar,

conflictos repetidos por cercanía o autonomía,

dificultad para expresar necesidades dentro de la relación.

Si la situación involucra violencia física, psicológica o sexual, la prioridad no es identificar un estilo de apego, sino reconocer la situación y buscar apoyo especializado y espacios seguros.

Preguntas frecuentes

¿Mi estilo de apego determina qué tipo de pareja voy a elegir?

No de manera automática. Puede relacionarse con ciertos patrones, pero la elección y el sostenimiento de una relación dependen de múltiples factores.

¿Dos personas con apego inseguro pueden tener una relación saludable?

Los estudios disponibles sugieren que el apego se relaciona con tendencias, no con destinos fijos; la comunicación y la regulación emocional pueden desarrollarse [B].

¿Necesitar espacio significa tener apego evitativo?

No. Todas las personas pueden necesitar momentos de autonomía; lo relevante es cómo se comunica esa distancia dentro del vínculo.

¿El apego explica por qué alguien permanece en una relación violenta?

No de forma suficiente. Un estudio descriptivo con una muestra específica de 28 mujeres encontró predominio de estilos inseguros, pero su diseño no permite concluir que el apego haya causado o explicado la violencia [B: Polit Cadena y Proaño Echeverría, 2021].

Nota de autoridad y datos estructurados

Nota de autoridad. Este artículo fue investigado y redactado por el equipo de Asidera a partir de estudios académicos publicados y con revisión de fuentes por nivel de evidencia. No constituye una evaluación psicológica ni reemplaza la atención de un profesional de salud mental.

Estado de revisión clínica. Ninguna sección de este artículo aborda diagnósticos, medicación, TDAH, depresión o ansiedad como condición clínica; por lo tanto, no se requiere la marca [REVISIÓN TÉCNICA PENDIENTE] en esta versión. La sección sobre violencia de pareja se apoya en un único estudio descriptivo de muestra pequeña (28 personas) y se recomienda que un profesional con formación en violencia de género revise su redacción antes de publicar (ver observaciones al equipo).

Investigaciones citadas

EstudioPoblaciónMuestraNivel
Joulins Moyá y Trucharte Martínez (2024)Adultos en parejaNo especificado en el resumen públicoB
Hernández Romero et al. (2025)Universitarios, Hidalgo (México)200 (100 hombres, 100 mujeres)B
Pérez-Aranda et al. (2019)Adultez temprana y media, Campeche (México)200 (100 por grupo de edad)B
García Serrán y Soriano Ayala (2016)Personas en vínculos de «amigos con beneficios»119B
Polit Cadena y Proaño Echeverría (2021)Mujeres víctimas de violencia, Riobamba (Ecuador)28B

Fuentes por nivel de evidencia

Nivel A (organismo oficial): No se identificó ninguna fuente de nivel A (OMS, Ministerio de Salud u organismo equivalente) que respalde directamente las afirmaciones de este artículo. Se lo señalamos para que lo decidan: si quieren una fuente A, se puede incorporar una mención general a lineamientos de salud pública sobre violencia de pareja (por ejemplo, OMS) en la sección correspondiente, verificada aparte.

Nivel B (investigación académica):

Joulins Moyá, L., y Trucharte Martínez, A. (2024). La influencia de los estilos de apego en la regulación de las emociones y la satisfacción en la pareja. EduPsykhé. Revista de Psicología y Educación, 21(3), 1–18. https://doi.org/10.57087/edupsykhe.v21i3.4673 — verificada.

Hernández Romero, A. L., Melo Fabela, Z. I., Guzmán-Saldaña, R., Escamilla-Gutiérrez, M. L., y Rivera-Guerrero, A. M. (2025). Estilos de apego y asertividad en hombres y mujeres universitarios en una relación de pareja. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 9(1), 21–46. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i1.15489 — verificada.

Pérez-Aranda, G. I., Peralta-López, V., Estrada-Carmona, S., García-Reyes, L., y Tuz- Sierra, M. Á. (2019). Estilos de apego en la relación de pareja de hombres y mujeres en la adultez temprana y adultez media. Calidad de Vida y Salud, 12(2), 2–15. — verificada.

García Serrán, H., y Soriano Ayala, E. (2016). "Amigos con beneficios": salud sexual y estilos de apego de hombres y mujeres. Saúde e Sociedade, 25(4), 1136–1147. https://doi.org/10.1590/S0104-12902016151111 — verificada.

Polit Cadena, C. V., y Proaño Echeverría, R. A. (2021). Estilos de apego en mujeres víctimas de violencia. Revista Scientific, 6(22), 21–37. https://doi.org/10.29394/Scientific.issn.2542-2987.2021.6.22.1.21-37 — verificada.

Seshadri, K. G. (2016). The neuroendocrinology of love. Indian Journal of Endocrinology and Metabolism, 20(4), 558–563. https://doi.org/10.4103/2230-8210.183479 — verificada (publicación bien establecida en la literatura de endocrinología).

de Boer, A., van Buel, E. M., y Ter Horst, G. J. (2012). Love is more than just a kiss: a neurobiological perspective on love and affection. Neuroscience, 201, 114–124. https://doi.org/10.1016/j.neuroscience.2011.11.017 — verificada.

Florin Christensen, V., y Ceberio, M. R. (2025). Neurobiología del amor romántico. Neurotransmisores, neurohormonas y cerebro en las relaciones amorosas. Revista

Iberoamericana ConCiencia, 10(1), 21–34. https://doi.org/10.70298/ConCiencia.10-1.3 — verificada.

Nivel C (opinión de especialista / fuente no arbitrada):

De la Cruz, M., y Castañeda, L. (2020). La neurociencia y el amor. Gaceta de la Facultad de Medicina, UNAM. — no pudimos confirmar que sea una publicación arbitrada; tratarla como divulgación institucional, no como evidencia primaria.

Schwartz, R., y Olds, J. Love and the Brain. Harvard Medical School — corresponde a material de divulgación/curso, no a un artículo revisado por pares; usar solo como apoyo de contexto, no como respaldo de una afirmación factual específica.

Nota sobre verificación: Todas las fuentes de nivel B fueron confirmadas mediante búsqueda directa de su registro editorial (Dialnet, SciELO, DOI oficial o repositorio institucional) antes de incluirlas en este artículo. No se inventó ninguna fuente ni se completó ningún dato de muestra que no apareciera en el resumen público del estudio.

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